Inéditos, Textos

Este poema, que se publica a instancia de su autor en conmemoración del sexto aniversario del fallecimiento del poeta, fue escrito, como se reconoce en esta misiva de Jaime Siles a Juan Pastor, el mismo día de su muerte, tras recibir del segundo la noticia de la muerte de Manuel Álvarez Ortega:

“…poema (de Jaime Siles) escrito el mismo día que murió Manuel y que tú (Juan Pastor) me diste la noticia de ello : es el mismo que con emoción y voz entrecortada leí ante su tumba.

Está todavía inédito y creo que es el momento de que se ponga en la web de la Fundación porque explica el deslumbramiento que sentí al leer a mis dieciocho años su Dios de un día y porque da cuenta también de su soledad en medio de la mala poesía que entonces se escribía, al tiempo que alude al trasfondo político y moral de toda aquella época que por fortuna empezaba entonces su declive.”

Manuel Álvarez Ortega ha muerto

 

Pocos poetas me han enseñado más.
A pocos poetas debo tanto.
Aquel lenguaje suyo
era ser y era canto.

Aquel lenguaje suyo
de tonos tan extraños
era lo que imantó
mis dieciocho años.

Aquel espacio suyo
en medio de aquel páramo
se erguía como un faro
altivo, solitario.

Recuerdo la mañana
que ascendí sus peldaños
y al hombre ya maduro
que guiaba mis pasos:

venía de lugares
más puros y más altos
y se negaba a entrar
en un mundo malsano;

vivía en un país
de picos recortados,
de una fauna venal
y una flora de trapo;

defendía los muros
de su magno palacio
con puentes levadizos
y fosos de basalto.

Su poesía era
un juramento sacro
con culto y liturgia
y comunión de santos.

Él no ocupaba el centro
sino el extrarradio
de un tiempo envilecido
y un idioma borrado.

Sólo él y unos pocos
sabíamos el hálito
de su palabra dicha
a los desesperados

porque era fe su voz
y era verdad su pálpito
y su escritura, aquel
inmaculado blanco

que oponía al crimen
y al horror del tirano.
Pocos poetas me enseñaron más.
A pocos poetas debo tanto.

 

Jaime Siles
14 de junio de 2014